Manifiesto del Foro de
Ermua
(Febrero
98)
MANIFIESTO POR LA DEMOCRACIA EN
EUSKADI
«Los firmantes de este documento, conscientes de
la grave situación política de nuestra
comunidad autónoma, declaramos ante la opinión pública lo siguiente:
- Desde el final de la dictadura franquista se ha
organizado y extendido en Euskadi un
movimiento fascista que pretende secuestrar la democracia y atenta contra nuestros derechos y libertades más
esenciales. Este movimiento está dirigido
por ETA, así como por Herri Batasuna y otras
organizaciones de su entorno, que utilizan la violencia
para sembrar el miedo, coartar gravemente
la libertad de expresión e imponernos a todos sus
«alternativas políticas».
- La mayor parte de nuestros representantes
políticos e institucionales, incluidas las
más altas instancias, difícilmente pueden ser exonerados de
responsabilidad en este proceso de deterioro de la
democracia. Durante todos estos años han
transigido con las exigencias de este movimiento
antidemocrático y no han actuado con la unidad y firmeza
necesarias, llegando incluso en ocasiones
a repartir la responsabilidad de los crímenes
de ETA entre esta organización y el Estado. Sentimos como
un agravio constante la colaboración de
las instituciones que nos representan con
quienes sustentan y alientan el fascismo, no habiendo dado
otro fruto esta condescendencia sino un
incremento constante de la coacción, el miedo y la
muerte.
- Sin perjuicio de las oportunas medidas de
reinserción social, nos oponemos
firmemente a cualquier clase de negociación política con ETA.
Cualquier proyecto político debe validarse mediante el
sufragio de los ciudadanos y debatirse en
el Parlamento, institución esencial de nuestra
democracia y lugar privilegiado para el diálogo político,
pues en él únicamente existen dos fuerzas
persuasivas y decisorias: los argumentos y
los votos. Exigimos por ello de los partidos y
representantes políticos que no consientan
ni insinúen especie alguna de transacción o formalización de
acuerdos sobre las exigencias políticas de ETA, pues una
cesión al chantaje de las armas
significaría la quiebra de la legitimidad democrática.
- Reconociendo la gran labor realizada por los
grupos pacifistas creados en Euskadi
durante estos difíciles años, creemos que nuestra sociedad
demanda nuevas formas de oposición al fascismo vasco, que
apelen más al derecho democrático, a la
palabra, que al pacifismo gestual y al silencio
testimonial. Reivindicamos el espíritu civil iniciado en
Ermua en las jornadas de julio, en las que
la sociedad vasca recuperó no sólo la calle,
sino la voz, y demostró que es posible luchar pacífica y
contundentemente contra ETA y quienes
amparan, promueven y se benefician de su proyecto
totalitario.
- Por las mismas razones rechazamos toda
estrategia procedente de cualquier
instancia mediadora, política, sindical o eclesiástica, dirigida
a borrar las huellas de la movilización
democrática iniciada en Ermua y difuminar
o tergiversar su inequívoco mensaje: acabar de una vez en el País
Vasco con la ambigüedad en este terreno, poniendo
definitivamente término a toda forma de
colaboracionismo entre demócratas y fascistas.
- Hacemos por todo ello un llamamiento a la
sociedad vasca para que se comprometa en
la defensa de la democracia y del libre ejercicio de la
palabra. Para que exija permanentemente de las
instituciones democráticas el amparo de
sus derechos y libertades. Para que se movilice y actúe en
defensa de estos valores en todos los ámbitos de la vida
ciudadana, siempre de manera cívica, pero
con la resolución y firmeza necesarias. Sólo así
alcanzaremos la paz sin sacrificarle nuestra
libertad.»
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